Desde nuestro punto de vista, la decoración es la fase final de un proyecto técnico completo de diseño interior (con su planimetría según obra, instalaciones, secciones, alzados, representaciones gráficas, memoria de ejecución…) con el que se interviene en un espacio para resolver unas necesidades concretas. Este proyecto técnico es elaborado por un interiorista o arquitecto de interiores y requiere una formación en proyectos de edificación que no posee un decorador.

Un decorador puede crear un ambiente cambiando o coordinando el color de la pintura, escogiendo el tipo de muebles, cuadros, cortinas o luminarias pero no debería nunca, sin la formación necesaria o desconociendo la normativa, modificar la distribución o arquitectura interior de un local o vivienda, pues existen peligros incalculables que pueden perjudicar a terceros y sanciones para la empresa constructora y el cliente por el incumplimiento de un sin fin de normas y reglamentos.

Un decorador puede ser un pintor, mueblista o cualquier profesional que por su trayectoria laboral tenga experiencia en intervenir en la estética de un espacio interior sin elaborar un proyecto técnico.

Si para satisfacer las necesidades del proyecto, fuera necesario intervenir sobre elementos estructurales (Como un pilar), entonces sería necesario colaborar con otros profesionales, como aparejadores o arquitectos. En otro artículo hablaremos sobre las diferencias más destacables entre arquitecto superior y arquitecto técnico o aparejador.

En una obra, al igual que existe la intervención de distintos oficios como albañiles, fontaneros, o electricistas, existe también la colaboración entre técnicos como pueden ser arquitectos, arquitectos técnicos o arquitectos de interior o interioristas teniendo cada uno una función determinada que garantice una ejecución de obra según proyecto.